EL ENVEJECIMIENTO DE LOS FUNCIONARIOS


edadSegún publica el diario El Confidencial, más de la mitad de los funcionarios tiene ya más de 50 años de edad. El número de pensiones abonadas dentro del sistema de clases pasivas (ajeno al sistema de la Seguridad Social) está creciendo a un ritmo del 7% anual, lo que representa 55.157 personas más que el año anterior. Para hacerse una idea de lo que significa este dato, hay que tener en cuenta que el número de pensiones de jubilación de la Seguridad Social está creciendo a un ritmo del 2,1%.

El problema es tan peliagudo que el propio Gobierno está echando cuentas y sus simulaciones dan como resultado que, alrededor del año 2020, la propia Administración central tendrá serios problemas para ofrecer algunos servicios a los ciudadanos. En particular, en aquellos servicios prestados ahora por los departamentos poblados con funcionarios de mayor edad.

Los últimos datos del Boletín de personal al servicio de las Administraciones Públicas muestran que la plantilla de la Administración General del Estado (AGE) asciende a 208.462 efectivos. De ellos, más de la mitad –113.205 trabajadores– cuenta con 50 o más años, lo que refleja el problema del envejecimiento. Apenas el 14% de los funcionarios tiene menos de 40 años en la AGE. Ahora bien, hay 2.676 funcionarios que siguen trabajando después de haber cumplido los 65 años, en su mayoría situados en los niveles y grupos más altos de la Administración.

Me cuesta trabajo comprender que todo esto aquí descrito junto con tantos y tantos recortes, pérdidas de derechos, cierres de servicios públicos, externalizaciones y demás situaciones dramáticas, tantas veces denunciadas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, no pasen factura a los partidos políticos que nos llevan malgobernando desde hace años, lustros, décadas. ¿De verdad que en las próximas elecciones europeas el 60% de los votantes se van a quedar en su casa tan ricamente como si con ellos no fuera la cosa?

Pues desde aquí les digo a esas personas, que por su pasotismo o su mal entendida forma de protestar contra el sistema político, los que sí estamos empeñados en cambiar las cosas nos sentimos perjudicados y decepcionados con una ciudadanía que se inhibe de participar en un derecho recogido en el artículo 23.1 de la Constitución Española que dice que “los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal”.

Suplico a todas esas personas de bien que, a pesar de todas sus razones, acudan el próximo domingo 25 de mayo a los colegios electorales e inicien el cambio en este país y en Europa. Porque de no hacerlo, no tendremos posibilidad alguna de escape, estaremos sometidos a la corrupción del actual sistema político, a la opresión del de arriba, cuando precisamente somos nosotros los que tenemos el poder y así tenemos la oportunidad de ejercerlo con tan sencillo acto como depositar nuestra voluntad en una urna.

Carlos Yebra Matiaci.

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Acerca de Carlos Yebra Matiaci

Funcionario de carrera de la Administración General del Estado. Sígueme en https://twitter.com/cymblog
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Una respuesta a EL ENVEJECIMIENTO DE LOS FUNCIONARIOS

  1. csantosr dijo:

    Recordarás Carlos la anécdota de cuando una vez creada la sección sindical en el organismo a que pertenecemos, nos dieron entre otro merchandising a repartir entre el personal, empleados públicos y empleadas públicas una cantidad importante de pastilleros, signo evidente del envejecimiento de la plantilla.

    Y así vamos. No hay apenas oferta pública de empleo que renueve la plantilla de base administrativa o de cargos intermedios. Sí algo más grupos altos, y contrataciones a dedo de asesores, consejeros y demás cargos.

    Parece claro que la idea es crear unos gestores de élite de lo público, asimilables a ejecutivos, que cortarán el bacalao según vayan avanzando las privatizaciones, mientras que resultará más barato contratar por salarios de miseria y sin derecho alguno al personal administrativo que ahora tiene categoría de funcionario de carrera y garantiza la continuidad y calidad del servicio público.

    Y desde luego no hace falta ser un lince social para constatar la debacle que están produciendo las distintas privatizaciones, junto con el resto de medidas devastadoras que mencionas, resposabilidad directa de estos malgobernantes nuestros que llevan desmantelando este país desde más allá de décadas, casi desde el principio de los tiempos.

    Pero centremonos en la mal llamada democracia. De verdad que puede haber gente que considere coherente no pedir cuentas a los responsables? Que crea que dando la espalda al sistema ganaremos algo? Pues no, ganarán los de siempre y será nuestra destrucción.

    Por eso me uno a tu súplica, si es necesario imploro, pero sobre todo apelo al sentido común, a la implicación democrática. Está en nuestra mano cambiar las cosas y devolver a los indignos responsables a sus madrigueras. Solamente con el sencillo pero fundamental acto de votar.

    Es nuestro poder y nuestra responsabilidad.

    Sí, se puede!

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