¿PODEMOS TENER UN GOBIERNO DEL CAMBIO?


sentidoTras la investidura fallida del pasado viernes 4 de marzo por parte del candidato socialista, Pedro Sánchez, y después de lo escuchado y visto en los medios de comunicación, pero sobre todo a un nivel más cercano, como amigos y familiares o compañeros de trabajo, me animo a poner por escrito lo que pienso con respecto a lo sucedido y lo que, bajo mi punto de vista, es un concepto equivocado de lo que significa PODEMOS y por qué ha resultado imposible que diera su apoyo a un gobierno formado por PSOE y Ciudadanos.

Se critica mucho a Pablo Iglesias, su arrogante actitud, su prepotencia, su lenguaje, sus formas. Se mira con lupa lo que la formación morada hace o dice, mostrándose inflexible con tropiezos o errores que pudieran cometer. Pero en cambio, se muestra tibieza, condescendencia, cuando no comprensión, a auténticas barbaridades que puedan decir personas como Aznar, Felipe González, Corcuera, Rajoy, Susana Díaz, Rafael Hernando, etc.

En primer lugar, creo que hay que recordar el por qué surgió una formación política como PODEMOS y de dónde procede. Ya desde el año 2010 se vinieron registrando fuertes movimientos ciudadanos muy críticos con el régimen político, la pinza PP-PSOE que nos lleva oprimiendo desde los años ochenta, pero muy especialmente desde el comienzo de esa crisis inventada y provocada por los mercados para esclavizarnos.

Recordaréis el 15-M. Recordaréis las miles y miles de manifestaciones que recorrieron las calles de toda la geografía española cuando el Partido Popular arrasó con los derechos de la ciudadanía. Recordaréis las amenazas, los insultos, las sanciones administrativas, las detenciones y las agresiones de un estado policial que pretendieron implantar en nuestro país, criminalizando a la ciudadanía de los desmanes que los políticos, anteriormente del PSOE, y posteriormente del PP, encumbrado bajo una aplastante mayoría absoluta absolutista, venían y siguen realizando, robándonos sin ningún tipo de rubor mientras aplicaban recortes empobreciendo a la ciudadanía y empeorando las condiciones laborales de los trabajadores.

Recordaréis entonces que, dado que la lucha en la calle no parecía surtir efectos ante un Gobierno atrincherado en las Cortes, que blindó el Congreso de los Diputados impidiendo la libre circulación de las personas durante meses por sus aledaños y que, ante las constantes declaraciones de esos inmundos políticos que nos maltrataban día sí y día también, instándonos a que abandonáramos la protesta en la calle y nos integráramos en el ámbito político, el movimiento ciudadano empezó a organizarse y a buscar formas de confluencia para poder enfrentarse al sistema político que pretendía desahuciarnos como personas, despojándonos de cualquier derecho.

Y es así como empezaron a llenarse salas y salones donde ciudadanos y ciudadanas comenzaron a hablar y a discutir sobre política, sobre cómo afrontar semejante panorama de abusos, sobre cómo poder entrar en unas instituciones podridas por lustros de políticos corruptos. Y fue así como se planteó dar el primer paso con las elecciones al Parlamento Europeo. Muchos movimientos sociales, partidos políticos pequeños de ámbito local y regional, incluso nacional, así como ciudadanos de a pie, empezaron a buscar confluir, unir fuerzas para derrotar a los antisistema, a aquellos que nos estaban llevando a la indigencia.

Y tras varios intentos fallidos y no tan fallidos, surgió PODEMOS y una forma de organización a través de círculos en los pueblos y ciudades de España, en una proliferación exponencial, con una ilusión como hacía mucho no se tenía por mejorar y cambiar este país, por dignificar a la ciudadanía, por defender sus derechos, nuestros derechos, los de todos y todas.

Y ahí empezó la singladura de PODEMOS, con un inesperado y espectacular resultado electoral, con cinco eurodiputados nacidos de la nada, en realidad de la desesperación de un pueblo al que se le estaba sometiendo a una brutalidad desconocida más propia de regímenes totalitarios. Y recordaréis el lenguaje de Pablo Iglesias. Y recordaréis sus formas. Y recordaréis la utilización del término “casta” referido al Partido Popular y al Partido Socialista.

Pues bien, empezaréis a entender por qué resulta tan complicado llegar a un entendimiento con un Partido Socialista (casta) que prefiere negociar con la derecha (Ciudadanos) en lugar de mirar hacia la izquierda (PODEMOS, UP-IU, Mareas, Compromís, En Comú Podem, etc.).

Y es que me resulta cuando menos sorprendente, que personas votantes de PODEMOS estén pidiendo apartar el ADN de PODEMOS con tal de formar un gobierno para desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa. En realidad considero que esos votantes de PODEMOS no entendieron qué es lo que estaban votando y a qué y a quiénes estaban dando su confianza.

Porque en el programa político de PODEMOS estaba el derecho a decidir. Y ese parece ser uno de los grandes escollos en este país en donde todavía seguimos manteniendo vivo el lema del franquismo de ¡Una, Grande y Libre! Y tanto PSOE como Ciudadanos han dejado bien claro que de referéndum y del derecho a decidir de las personas, nada de nada, que ellos están en posesión de la verdad y que un “español” tiene más derechos que un catalán, un gallego o un vasco, así que ajo y agua.

Y si bien es un tema que pudiera parecer menor, en realidad no lo es. Porque nadie puede obligar a nadie a ser o no ser. Todos tenemos los mismos derechos y unas personas no están por encima de otras por el simple hecho de residir en otras comunidades autónomas o por tener otras ideas. Eso tiene un nombre: totalitarismo.

Y algo que para mi forma de entender las cosas me parece tan sencillo, para algunos votantes de PODEMOS no tiene sentido. Pues debo decirles que se equivocaron de partido político a la hora de depositar su voto, como se equivocaron de partido político si piensan que se puede aceptar que el Partido Socialista haya elegido un socio de aventuras que tiene políticas neoliberales, por mucha imagen y verborrea sobre regeneración democrática que aparente. Y se equivocaron de partido político porque Pablo Iglesias jamás podrá aceptar semejante compañero de viaje que se encuentra en las antípodas, si bien pudieran compartir algunas posiciones parecidas, pero no hasta el punto de apoyar una legislatura con un Partido Socialista perdedor de las elecciones, que ha obtenido el peor resultado de su historia, y con una actitud de esto es lo que hay, únete a mí con un programa cerrado, desoyendo al resto de fuerzas políticas que le están mostrando el camino para una posible investidura, y pongo como ejemplo al Partido Nacionalista Vasco (PNV), que no puede ser precisamente acusado de izquierda radical, pero que busca una confluencia defendiendo sus propios intereses, pues también está afectado por ese derecho a decidir que otros pretenden negar escudándose en una Constitución Española inamovible salvo para algunas cosas, como el artículo 135.

Es por ello que pido un ejercicio de reflexión, más tolerancia, más flexibilidad, más capacidad para escuchar, para respetar, para negociar y para acordar. Porque en el fondo, la mayoría de la ciudadanía lo que quiere es reformar un sistema político y electoral caduco, una regeneración democrática y una recuperación de unos derechos que han sido sistemáticamente destruidos por una “casta” que sigue pretendiendo perpetuarse en el poder, incorporando para ello a nuevos socios que vienen de una comunidad autónoma, Cataluña, en donde son suficientemente conocidos durante años por sus políticas de derechas y por sus actitudes intolerantes.

Así que no queda otra que sentarse a negociar, a hablar de igual a igual, a buscar los puntos de encuentro necesarios para poder sacar adelante un gobierno reformista democrático, en donde todos y todas estén representadas, con una duración determinada y con el único objetivo de regenerar un país devastado por la corrupción, por los miles y miles de sinvergüenzas anclados a las instituciones.

Y cuando por fin tengamos unas bases mínimas de verdadera democracia, entonces podremos decidir libremente quién queremos que nos gobierne, con unas listas abiertas en donde un voto valga igual con independencia del lugar desde el que haya sido depositado, y en el que nadie esté por encima de nadie.

La pelota está en el tejado de los políticos que acabamos de elegir. Que sean capaces de dejar de lado sus intereses personales y de partido, y que busquen el bien común. Ya sabemos quién queda fuera de juego en esta historia, el destructor Partido Popular. Pero si el Partido Socialista quiere regenerarse, no le que quedará otra que buscar por su izquierda. Y si no lo entiende, nos veremos abocados a unas nuevas elecciones que la mayoría de la ciudadanía no desea, porque lo que queremos es que se pongan de acuerdo y establezcan unos mínimos que permitan que por fin seamos libres, grandes y muchos, no uno ni una, con independencia de derechas o de izquierdas.

¿Será posible un gobierno del cambio?

Carlos Yebra Matiaci.

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Acerca de Carlos Yebra Matiaci

Funcionario de carrera de la Administración General del Estado. Sígueme en https://twitter.com/cymblog
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6 respuestas a ¿PODEMOS TENER UN GOBIERNO DEL CAMBIO?

  1. UN LECTOR dijo:

    Buenas tardes, Don Carlos:

    Si quisiera responderle a todo, se me haría muy largo el texto, porque, entre otros motivos, ha trenzado muy bien el desarrollo de su artículo, pero me va a permitir dos cortas apreciaciones.

    La primera es una pregunta: ¿no habrá entrado demasiado Podemos en el juego del resto de partidos en el Congreso? En alguna ocasión dijo Podemos que si no tenía mayoría no entraría a gobernar en coalición. No sé dónde se dijo, pero lo recurdo. Como Ud. dice es evidente que no puede caer en el abrazo neoliberal de Ciudadanos y PSOE, pero los escarceos pueden costar caro entre los votantes más concienciados de Podemos. El voto volatil es eso mismo, don Carlos, no creo que debamos preocuparnos demasiado si tenemos las ideas claras. Pero incluso yo he creído, en algún momento que se avecinaba algún tipo de entendimiento. Y, la verdad, sentí miedo.

    La segunda es más corta. Es mi punto de vista, cómo no, pero para mí el PNV dejó de ser un partido nacionalista vasco e indepedentista ya desde los tiempos de su fundador Sabino Arana; incluso él paso del independentismo al autonomismo, una faceta del Partido que se quiere ocultar, como se trata de ocultar que tuvo mucho interés en llegar a un acuerdo con el mismísimo Francisco Franco al inicio de la Guerra Civil. Para mí, este partido es hoy un partido regionalista que NUNCA planteará la separación de España, porque vive muy a gustito con lo que obtiene de Madrid.

    Pero bueno, son opiniones. Saludos.

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    • Estimado lector, le echaba de menos, espero que todo vaya bien.

      Yo también tuve que contenerme a la hora de escribir el artículo, ya que hay mucho que decir al respecto y me saldría insoportablemente largo, así que decidí hacer una breve historia del comienzo y del que parece el principal escollo para PSOE y Ciudadanos: el referéndum catalán, y por extensión, el derecho a decidir.

      Es cierto que Pablo Iglesias dijo que Podemos no formaría parte de ningún gobierno que no presidiera, como también así lo dijo Albert Rivera. De ahí que cuando vino con lo de la vicepresidencia y no se cuantos ministerios, cayó como una bomba. Para mentirosos ya tenemos a los que están, no necesitamos nuevos que nos engañen también. Ante las numerosas críticas recibidas tanto desde dentro del propio partido como por parte de la caterva mediática, recientemente ha matizado sus palabras diciendo que no se fía del Partido Socialista y que por eso quiere tener la vicepresidencia, para poder controlar lo que pase ahí dentro.

      Sea cierto o no, la verdad que es una cuestión que ha hecho daño a Podemos y que como bien dice, de la misma forma que le han dado su confianza más de 5 millones de personas, de igual forma se la pueden retirar, luego debería andar con más cuidado con este tipo de cosas y demostrar al menos coherencia en sus inicios, que luego ya nos vendrán vendiendo motos diciendo que están obligados a tal o a cual cosa.

      En cuanto al PNV, desde el Plan Ibarretxe están muy tranquilitos, sacaron el oro y el moro, y ahora tienen a otros para hacerles el juego sucio, véase EH-Bildu, así que estarán esperando el momento de hacer de salvadores y recoger más dinero y bienes.

      De todas formas, nuestros políticos no deberían ser tan cerriles porque considero que el mandato es claro. La ciudadanía quiere cambio. De no ser así, el bipartidismo hubiera continuado, pero se ha dado paso a dos partidos más, luego deberían sentarse a negociar sin máximos ni mínimos, poner los puntos en común encima de la mesa, apartar aquello que les separa y gobernar para sacar adelante lo que es un clamor: reforma electoral y reforma constitucional, así como un plan social y laboral que recupere tantos derechos perdidos, al igual que en educación y en sanidad.

      Pero mientras cada uno siga manteniendo sus posiciones, lo único que podrán conseguir es el hastío de la ciudadanía que no está por la labor de que haya unas nuevas elecciones y les están pidiendo que se pongan de acuerdo. Mariano Rajoy es historia en estos momentos aunque siga aferrado al sillón. Si hay nuevas elecciones, igual no tanto, ya sabemos lo que ocurre cuando la abstención es elevada, que beneficia al partido más votado y a eso están esperando.

      Así que por el bien de unos y de otros, esperemos que demuestren la talla que se les supone. Y si esto no es posible, ya veremos cómo se lo toma la ciudadanía y qué hará en unas nuevas elecciones de resultado imprevisible.

      Saludos.

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      • UN LECTOR dijo:

        Supongo que puedo decir que la vida (me) va…, como a todos. Lo que me sucede con la edad es que el día cada vez se me hace más corto… y con menos tranquilidad para leer mis sitios habituales de Internet. Con la edad, el día pasa a tener 23 ó 22 horas… De otro modo no es posible.

        Y en cuanto a sus artículos, con uno como éste no se puede dejar pasar la oportunidad… Se saca tiempo de donde sea…

        Saludos y hasta una próxima ocasión,

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  2. jose dijo:

    Yo creo que efectivamente la gente voto un cambio pero no uno elementos que lo que quieren es cargarse todo y a todos pero eso si ellos a vivir que son todos unos pobrecitos de familias sin recursos, la vale de que nos quieran engañar estos elementos queremos cambio pero a mejor no a peor

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  3. aperezper dijo:

    El problema sigue siendo que los barones del PSOE está más por conservar sus privilegios que por cualquier otra cosa … lo de las diputaciones (y el Senado, pero cualquiera lo toca) es la prueba.

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